Título: Lovely Complex
Capítulos: 24
Año: 2007
Género: Shojo, escolar.
Manga: Sí
He de admitir que he tardado más de una década para ver este anime, sí, así como lo leen, lo intente ver siendo adolescente y lo deje por ahí de la mitad por lo monótono que se volvió, lo intente retomar y nada de nada. Hace unos meses me aparecieron todos los capítulos en una publicación de Facebook así que decidí ver en reversa los capítulos que me faltaban, solo así logre terminar de ver esta historia, ya les cuento de qué va.
Lovely Complex sigue las aventuras de dos adolescentes, Risa y Otani. Risa es una joven de un peculiar cabello rojizo quien mide 1.70m, siendo mucho más alta que casi todas las chicas de su salón, Otani por otro lado tiene el cabello naranja y mide 1.56m siendo muy bajito, incluso entre las chicas. Este par ha sido bautizado como “All Hanshin Kyojin” un famoso dúo de cómicos en el que uno es bajito y el otro muy alto, pues juntos no paran de decir tonterías haciendo reír a todos.
Inicialmente estos dos hacen un trato para ayudarse mutuamente y conseguir el amor de la persona que les gusta, sin embargo pronto olvidan sus planes iniciales pues se llevan tan bien y se divierten tanto juntos que terminan siendo los mejores amigos olvidando sus planes amorosos iniciales… eso por un tiempo. Tanta cercanía y momentos tan geniales juntos provocan que Risa vaya desarrollando sentimientos por Otani, ¿pero conseguirá llegar a su corazón?, ¿incluso siendo ella mucho más alta que él?
Pues bueno, hasta aquí la trama, vamos con mis impresiones.
EL DIBUJO
Estamos en el 2021 así que es de esperarse que el dibujo del 2007 nos parezca realmente malo y lo era amigos, lo era. La mayoría de las escenas los personajes tienen las piernas deformes, la cara mal definida, se mueven robóticamente entre otras linduras. Por supuesto cuando hacían un acercamiento a la cara o congelaban imágenes podíamos tener un momento agradable, pero en general podemos darnos cuenta que el mundo de la animación ha cambiado bastante desde aquellos días.
UNA PROTAGONISTA TONTA
Uno de los mayores reclamos que solemos hacer a los shojo es el hecho de que sus protagonistas no es que brillen por su inteligencia, para claro ejemplo Serena de Sailor Moon, Tohru de Fruits Basket o Momo de Peach Girl y si bien últimamente hay más variedad “Lovely Complex” es de la vieja escuela y Risa es bastante tonta, no solo en los estudios si no que en general para la vida no es “muy despierta”.
Debido a esta tontería Risa es de los personajes que menos crece durante toda la serie, inicia siendo una chica tonta que hace mucho escándalo, grita mucho, no comprende las cosas y es impulsiva y termina… pues termina igual, llorando y haciendo el tonto en plena graduación.
UN ROMANCE TOXICO
El romance retratado en este anime es del tipo en el que los protagonistas pelean absolutamente todo el tiempo diciéndose linduras como “idiota” o “lárgate de aquí”, por supuesto, es Risa quien parece siempre la más enamorada de los dos, quien mayormente sufre y llora para que de pronto Otani recapacite, regrese con ella y luego de un par de frases amables ella le perdone todo.
Excuse me?
Y si bien los tiempos son diferentes y por alguna razón aquello era entendible, esperado y emocionante en el 2007 actualmente solo puedo pensar que Risa no es una novia valorada, que llora demasiado y que antes de tener una relación debería trabajar en sí misma. En cuanto a Otani entendí que estuviera centrado en su futuro y sus metas —que para eso te estas preparando cuando eres estudiante—, pero a fin de cuentas creo que no estaba listo para tener una relación, lo que demostró a lo largo de 24 capítulos.
En definitiva yo le otorgo 6/10, lo repruebo y en general no lo recomiendo a nadie, no entretiene y falla en casi todos los aspectos, los secundarios no valen la gran cosa y aunque dos medio son mejores no tienen la fuerza para salvar por sí solos la historia.
En su tiempo este anime tuvo una buena base de fanáticos, pero bueno, los tiempos cambian, creo que a estas alturas si lo volvieran a ver también ellos pensarían “pero qué diablos”. Igual forma parte de crecer.













