Título: Haru en el reino de los gatos.
Duración: 75 minutos
País: Japón
Estudio: Ghibli
Director: Hiroyuki Morita
Paso a paso
vamos viendo todas las películas del estudio Ghibli, en esta ocasión tenemos
una película muy especial pues Haru en el reino de los gatos surgió gracias a
otra película del estudio, para ser más concretos fue gracias a “Susurros del
corazón”, en esta película la protagonista dibuja a un gato que posteriormente
sería el protagonista de esta nueva película, pero no nos adelantemos, vamos a
la trama.
Haru es una
estudiante bastante tímida con un don especial, desde pequeña es capaz de
hablar con los gatos, un día caminando por la calle se encuentra con un gato al
que están por atropellar y arriesgándose a sí misma le salva la vida, para su
sorpresa el gato es ni más ni menos que el príncipe del reino de los gatos, de
alguna manera Haru termina siendo invitada al reino de los gatos y al no saber
negarse adecuadamente termina por ser secuestrada por los
felinos.
Asustada y desesperada, pues los gatos piensan
casarla con el príncipe —y ella no es un gato, por cierto— termina por pedir
ayuda en la oficina de asuntos gatunos donde conoce al Barón, un elegante y
refinado gato que será su apoyo incondicional para salir del enredo en el que
se ha metido.
Pues bien esta película ha sido la mar de
entretenida, al principio, no lo niego, tenía mis reservas pues una humana en
un mundo lleno de gatos no me parecía atractivo, sobre todo porque no es como
si los gatos fueran mi máximo, sin embargo mis resquemores eran infundados pues
la pase muy bien con la cinta.
Yo le otorgo 8.9/10 estudio Ghibli nuevamente ha logrado
sorprenderme por toda la fantasía que destila esta película, la protagonista,
aunque bastante indecisa ha logrado caerme bien por su buen corazón e incluso
me agrado el rumbo que tomaron sus sentimientos (por muy extraño que haya sido
todo el asunto en general), el Barón, aunque gatuno, fue todo un caballero en
todo momento, ya quisiera humanos así en la vida real. Y nada, una buena cinta
para disfrutar ya sea solo o con un pequeño sentado en las rodillas, seguro no
se arrepentirán.
Estudio Ghibli


















